lunes, 21 de julio de 2014

Yo, Argentino.




11 de Julio de 2010. Casi noventa mil almas colman el estadio Soccer City en Johannesburgo. La final de la copa del mundo esta peleada. Tanto Holanda como España tuvieron sus chances, pero el partido sigue empatado casi al final de la prorroga. Sobrevuela el fantasma de los penales, como en Alemania 2006. Habra un nuevo campeón. Uno de los dos se unirá al selecto grupo de los que besaron la copa mas deseada. Hasta que en el minuto 116 se rompe la monotonía. El numero diez de España, el que porta la cinta de capitán, toma la pelota y se va en velocidad. Elude uno, dos, tres marcadores, y también al arquero. Golazo. Sale disparado a festejar al corner sacándose la camiseta, el titulo del mundo es una realidad.

Si es Argentino, pero España lo cobijo para vencer a su enfermedad congénita hormonal. Si es Argentino, pero le esta dando a España su primer titulo del mundo. Lionel Messi levanta la copa en el medio del estadio mas grande de Sudáfrica. Aquel diminuto niño ha llegado a lo mas alto.

Hoy en día sabemos que estas escenas, son producto de la imaginación de quien escribe. Pero como no pensar en que habrían podido ser una realidad mas que palpable? Luego de buscar un horizonte para la cura de su enfermedad, Lionel y su padre tocaron tantas puertas, como gambetas del pequeño Messi. La respuesta llego, pero a miles de kilómetros del tranquilo barrio de Rosario donde se forjo la leyenda. España le dio todo. En Barcelona muto de pulga electrizante, a un jugador completo, el mejor del mundo. Su crecimiento retrasado, quedo en el olvido, y en La Masia incorporo los fundamentos que sumados al talento natural que viene desde la cuna, lo hace el jugador que es hoy.

Messi siente a Barcelona como nadie. Quizas mucho mas que algunos Catalanes de nacimiento. Sabe que en España encontró el trampolín que necesitaba para llegar a cumplir sus sueños. Pero a la hora de elegir que camiseta defender, nunca tuvo dudas. Nunca tuvo dudas de que es mas Argentino que muchos que lo tildan de "Español".

No tuvo dudas en ponerse la celeste y blanca porque sabe que en España se hizo hombre, pero en ningún lugar fue tan feliz como en su Rosario natal, cuando su abuela Celia lo llevaba de la mano a la canchita del Grandoli, su primer club. No tuvo dudas en asumir la responsabilidad de usar una camiseta con peso especifico, porque al margen de las comparaciones, el sabe que no tiene porque compararse con nadie. Nunca tuvo dudas, porque siente la camiseta de su país, porque sufre la derrota mas que nadie, porque en lo mas intimo de su corazón, el desea salir campeón con la Selección mas que ninguna otra cosa en el fútbol.

La derrota es el terreno ideal en donde se mueven con astucia los formadores de opinión, los policías de la moral futbolera, que dicen en almidonados artículos que debe hacer uno con su tristeza, o con su alegría. O como uno debe manejarse. Solo son hipócritas, de cotillón.

13 de Julio de 2014. En un Maracana colmado, Argentina acaba de perder la final de la Copa del Mundo con Alemania. Lionel Messi esta en el campo. Su mirada lo dice todo, y por mas que su estilo no sea el de los gestos exagerados para la tribuna, acaba de sufrir el peor golpe de su carrera. Subiendo escalones para recibir la medalla de plata, pasa por delante de la copa, que otra vez le fue esquiva.

Estoy seguro de que si pudiera elegir, se quedaría con este final, triste, si, pero con los colores que ama en el corazón.  Estoy seguro de que esa elección, sera la piedra fundamental, para que en el futuro, Messi y la historia, queden a mano.

sábado, 3 de mayo de 2014

De Ledesma a Nuñez, en una sola gambeta.




El sol del mediodía Jujeño, es casi imposible de soportar. El calor que despiden las calles y los pasajes de tierra a la hora de la siesta, empuja a todo el mundo hacia adentro, buscando un reparo para evitar la insolación. Solo algunos valientes se le animan al desafiante febo, y se arremolinan todos alrededor de una pelota de cuero, en el campito de la cuadra.

Entre todos ellos, quizás el menos llamativo, esta Ariel. Un pibe humilde, de familia trabajadora, cuya única pasión excluyente, es el fútbol, al que siente desde que tiene uso de razón. De sol a sol, y hasta que su mama lo va a buscar de las orejas, se la pasa pateando de aquí para allá. Pero hay una cualidad que lo destaca por sobre el resto, a pesar de su físico diminuto y su baja estatura: la gambeta.

Es por eso que siempre era el primer elegido a la hora del armado de los equipos que disputarían la supremacía del barrio. Nadie podía adivinar para que lado saldría Ariel. Cuando su marcador elegía la izquierda, el encaraba para la derecha y viceversa. Los pasaba a todos como postes. Cuidaba la pelota como un tesoro, no quería perderla.

Una de esas tardes tranquilas de Ledesma, sucedió algo increíble. En medio del partido, Ariel sintió un estallido tremendo, y vio como los bordes de la cancha se desmoronaban, como si una especie de terremoto de gran magnitud partiera la tierra en dos. Del surco, comenzaron a emerger tribunas imponentes, una tras otra iban surgiendo de abajo de la tierra. La cancha de tierra del potrero, comenzó a poblarse de césped de un color tan verde como jamas había visto. Al mirarse a si mismo, observo que estaba vestido con los colores que siempre había soñado vestir.

Cuando levanto la cabeza, se vio adentro del mismísimo estadio Monumental. Estaba repleto. No entendía nada, pero al ver venir los rivales, vestidos de azul y amarillo, comenzó a correr, a gambetear, a dejarlos en el camino, como aquel colectivo lleno que esquiva las paradas. Uno, dos, tres, iban cayendo frente a la gambeta indescifrable del pequeño oriundo de Ledesma.

En unos instantes, se vio solo frente al arco, el arquero era el único escollo entre su pelota y el gol. Apunto, puso el ojo en el angulo, remato... mientras la pelota viajaba en su destino inevitable, salio corriendo, como festejando por anticipado, cuando....

ARIEL, ARIEL..! DESPERTATE...

LLAMARON DE BUENOS AIRES...

TE LLAMARON DE RIVER.

El porque de la confianza.




Estimado Pep:


Luego de observar el partido que catapulto al Madrid a la final de la Liga de campeones la semana pasada, sentí la necesidad de escribir. Pero escribir desde un lugar de reivindicación, si es que cabe, porque también creo que no hace falta que salten a defenderte, pero lo cierto es que necesitaba expresar el porque a pesar de semejante derrota, uno sigue firme en valorarte, mucho mas allá de lo que es un campo de fútbol.

Yo vivo el fútbol de una manera pasional, desde que tengo uso de razón. Me sentaba con 4 o 5 años, delante del televisor a mirar partidos, todavía sin comprender conscientemente el juego, pero maravillado por esa pelota que corría entre 22 interpretes. En eso creo que somos iguales, ya que vos desde tu infancia en Santpedor, vivías con un balón bajo el brazo, y también bajo la suela, característica que no se modificaría, aun jugando en Wembley con mas de 100.000 espectadores alrededor.

Pero vuelvo al motivo de estas lineas, para no aburrir y ser sintético en lo que quiero decir. Jamas en mi vida, disfrute íntegramente del juego en su belleza mas pura y sincera, como con tu Barcelona. El amor por la pelota, el anteponer el juego en equipo y los valores como punto de partido para la concreción de un objetivo. Porque no se debe entregar nunca la lucha de que jugar bien, intentar ser ofensivo, va de la mano con ganar, y no transitan por caminos diferentes. Porque se puede aspirar a la excelencia en lo que uno hace, sin necesidad de pisotear al rival, y sobre todo porque se puede ser exitoso en lo que uno hace, sin olvidarse de sus orígenes, y sin perder nunca un condimento esencial : la humildad.

Si este estilo, si esta idea, es la que hizo feliz a millones de personas alrededor del mundo, olvidándose de las penas al menos por noventa minutos.. Porque uno habría de renunciar a esa idea, a esa premisa?.
Si esta forma de entender el fútbol, de pararse frente a los rivales, nos permite construir, ser solidarios entre los compañeros, enaltecer la belleza del juego, porque por un resultado negativo, tendríamos que echar todo por tierra y encarar el juego de otra manera?.

Para los fundamentalistas del resultado, todo se resume a ello, por lo que se me ocurre pensar que si en la vida tienen algún problema, o algo no sale como ellos lo planeaban, abandonan, ante cualquier vicisitud flaquean. En el momento de la derrota, cuando uno siente el gusto amargo de haber perdido un encuentro decisivo, cuando los detractores se anudan la servilleta al cuello, en ese instante es cuando mas cerca me sentí de tu idea, Pep. Ahí es cuando dije: "Esta es la filosofía que quiero reivindicar". Cuando todos los flashes apuntan hacia otro lado, y la oscuridad de la reflexión inunda nuestra mente, ahí es cuando mas tenemos que trabajar, para que no se pierda este camino para intentar hacer del fútbol algo mas integro, mas bello.

Simplemente quería pensar en voz alta, todo eso que se me vino a la mente, apenas el arbitro pito el final del partido en el Allianz Arena.

Porque una derrota no es un fracaso, sino que es una señal de que debemos volver a intentarlo.

Atte.


Juano

lunes, 27 de mayo de 2013

Milagros inesperados




Es curioso lo que ocurre con el fútbol. En estos tiempos en el que el negocio se posa como una sombra que lo cubre todo, nos alejamos, nos ponemos reacios a seguir participando de la destrucción del juego propiamente dicho. Con mas asiduidad el espectáculo se vuelve algo raro en las canchas alrededor del planeta, y la cultura del "aguante por que si" sepulta las nobles intenciones lúdicas y de diversión que originaron su nacimiento.

Pero de vez en cuando, ocurren milagros. Suceden cosas mágicas, que nos reconcilian con este hermoso deporte que nos hacen vibrar de emoción, y sentir las mismas cosquillas, que la primera vez que pateamos una pelota, que la primera vez que vimos el verde césped desde la vieja tribuna de tablones.

Una de esas historias milagrosas, aconteció en el mítico Estadio Azteca, y el protagonista se llama Moisés Muñoz, arquero del América. Hace casi un año, mas precisamente el 3 de Junio de 2012, sufrió un grave accidente automovilistico, cuando perdió el control de su auto, en la carretera que une Mexico DF con Guadalajara. Junto con el iban su mujer, y sus dos hijos, quienes también sufrieron graves heridas. Todos fueron trasladados al Hospital Angeles del Pedregal, de la capital mexicana. Las primeras informaciones sobre su salud eran terribles, y se especulaba con una lesión cerebral grave.

Con el correr de las horas, su estado de salud se estabilizó, y luego de varios meses de rehabilitación pudo volver a la práctica del fútbol. En una entrevista concedida a la televisión Mexicana, expresó que su sentimiento era que "Dios le había dado una segunda oportunidad porque tenia algo preparado para el". Y vaya si pasó.

Con el partido 1-1, Cruz Azul se estaba alzando con el Campeonato Mexicano, al haber ganado 1-0 el partido de ida. El reloj marcaba que solamente restaban algunos segundos para el final del encuentro. Entonces fue en ese momento que Moisés Muñoz emprendió la carrera hacia el área contraria, para tratar de pescar aunque fuera un rebote, para ir en busca del milagro. El centro llegó desde la esquina derecha, la pelota caía casi como en cámara lenta, mientras la lluvia le daba un marco de dramatismo a la escena. La pelota supera a todas las cabezas que se amontonaban en el área chica, y cuando parecía que todo se esfumaba, Moisés se lanzó en un palomita épica, impactando el balón, que haciendo carambola en un defensor de Cruz Azul, se metió en el arco, desatando una explosión indescriptible en las miles de personas que rodeaban el mítico Azteca.

El América volvía de la muerte futbolistica como el ave fénix, y llevaba la definición al alargue, y posteriormente a los penales, en donde el protagonista de esta historia, escribiría su nombre en los héroes del fútbol Mexicano, parando un penal, y dándole el campeonato a las Águilas del América.

Lluvia. Drama. Suspenso. Emoción. Nervios. Revanchas de la vida. Heroismo. Fuerza de voluntad. Todo resumido en apenas unos segundos en los que una delgada línea separa al cielo del infierno.

De vez en cuando, el fútbol nos regala estos milagros inesperados.

Y nos recuerda porque lo queremos tanto.

domingo, 26 de mayo de 2013

Bienvenido, Señor Klopp.




Habían pasado segundos apenas, después de que Mandzukic había abierto el marcador para el Bayern, asestando un duro golpe para sus jugadores. Pero ahí estaba el, parado al filo del perímetro del campo, arengando a su tropa, apretando el puño con un gesto vehemente, instandolos a que no declinen en su objetivo de alcanzar la "orejona", el preciado trofeo que habían ido a buscar a Wembley.

Esa es una de sus características principales, la motivación. Un tipo que hace unos meses era practicamente un desconocido para la gran masa de seguidores de fútbol, pero que ha resultado una grata sorpresa en este ambiente futbolistico, muchas veces viciado por actitudes desleales y especulación vendida al por mayor, como si fuera la llave maestra del éxito.

Este alemán, nacido hace 45 años en Stuttgart, tiene premisas muy claras e inquebrantables. La base de su trabajo como remarcabamos anteriormente es la motivación, el esfuerzo, el trabajo colectivo, y la premisa de entretener y entretenerse en un campo de fútbol, ya sea con 90.000 personas alrededor o en un entrenamiento a puertas cerradas.

Como futbolista su paso fue digamos que discreto, vistiendo sólo la camiseta del FSV Mainz 05, del que se convirtió en referente jugando entre 1989 y 2001, 340 partidos oficiales. Apenas finalizada su carrera como jugador y ante las urgencias del equipo, descendido a la Bundesliga 2, tomó las riendas del equipo de la ciudad de Maguncia, en una apuesta arriesgada de la conducción del club, que sin embargo luego de algún tiempo daría frutos bastante buenos. Luego de intentar en las primeras dos temporadas el anhelado ascenso llegó en la temporada 2003/2004, obteniendo el título de la segunda división. En la temporada siguiente y amparado en un excelente rendimiento en la Bundesliga, logró clasificar al Mainz, por primera vez a un torneo internacional, en este caso la Copa Uefa. En la primera fase derrotó al Mika de Armenia, y posteriormente al Keflavik de Islandia. Luego se cruzaría con el Sevilla de Juande Ramos, que finalmente se coronaría campeón con una de las mejores plantillas de toda su historia.

Pero no todas fueron rosas en el camino de Klopp como entrenador del Mainz. En el ejercicio 2006/2007, el equipo que comandaba redondeó una temporada paupérrima, descendiendo de categoría y retornando a la Bundesliga 2. Todos especulaban que era el fin de Jurgen, como director técnico de la institución Roja, pero el gigante rubio sorprendió y renovó su vinculo, quedando al frente para buscar el ascenso junto al club que le había dado la chance de hacer sus primeras armas como entrenador profesional. A pesar de haber hecho una temporada aceptable, el objetivo no fue conseguido y entonces el final del vinculo no tuvo otra alternativa.

Debido a sus dotes como etrenador y a convertirse en una especie de revelación del fútbol Alemán por sus métodos y por su histrionismo como timón de grupo, Klopp era observado por los principales equipos de la Bundesliga. Fue así que en la temporada 2007/2008 firmó con el Borussia Dortmund, un gigante del fútbol teutón, que sin emargo estaba lejos de sus épocas de gloria en las que había sido campeón de Europa y del mundo en 1997, y que había culminado la temporada anterior con un decepcionante puesto en el campeonato Alemán, finalizando en la 13° posición, algo inaceptable para los furiosos seguidores del Dortmund, una de las hinchadas mas fervorosas del planeta fútbol.

En silencio y trabajando, como fue una constante en su carrera como DT, Klopp comenzó a sembrar su filosofía en el club amarillo. Empezó a instar a sus dirigidos a divertirse, a disfrutar del juego, siempre tratando bien el balón y ofreciendo espectáculo a su afición. En las primeras temporadas la mejora fue notoria, no solo en los resultados que mejoraron sensiblemente los números de años atrás, sino también plasmando una identidad reconocible, el mundo del fútbol empezaba a descubrir a uno de los equipo que ofrecían mejor fútbol.

Pero la sorpresa llegaría en la temporada 2010/2011, en la que Klopp da el golpe y se proclama campeón de la Bundesliga con sus muchachos. Con una campaña excelente: Ganó 23, empató 6 y perdió 5, sumando 75 puntos, convirtiendo 67 goles y recibiendo tan solo 22. Con valores altísimos en su escuadra como el goleador Lucas Barrios que anotó 16 goles en 32 partidos jugados. El gigantón le empezaba a demostrar al mundo del futbol Alemán, que se podía romper la hegemonía del Bayern Munich, si es que uno se lo proponía y trabajaba en consecuencia para ese objetivo.

En la temporada siguiente no obstante repitió el título, esta vez ganándoselo al Bayern en un sprint final impresionante, y mejorando los números de puntaje y de goleo de la temporada anterior. Esta vez finalizó con 81 puntos producto de 25 triunfos, 6 empates y 3 derrotas, anotando 80 goles y recibiendo solo 25. En este camponato el goleador fue Robert Lewandowski, quién debido a la lesión de Barrios se convirtió en el artillero del Dortmund con  22 goles en 34 partidos. Con un equipo basado en el buen juego, y en la juventud, con pibes como Reus, Hummels, Gotze, el japonés Kagawa y la banda de los polacos Pizeck, Blaszczykowsky quien fue el segundo mejor asistente, con 10 pases gol.

Pero en esta temporada no solo iba a conseguir la Bundesliga, sino que también ganaría la Copa de la Liga concretando un histórico doblete. En la final derrotó al Bayern por un tremendo 5-2, que quedará en la historia como una de las peores goleadas del gigante de Bavaria. En este gran partido fue figura nuevamente el polaco Lewandoski quien marcó un hat trick, en el Olimpíastadion de Berlin.

Esta temporada y luego de dos años de completo dominio en la Bundesliga, El Dortmund de Klopp, dejó el título en manos del super bayern de Munich, que le sacó 25 puntos de diferencia, y se consagró campeón 6 fechas antes de terminar el certamen. Los números del equipo de Westfalia fueron: 66 puntos producto de 19 victorias, 9 empates y 6 derrotas. El goleador fue nuevamente Lewandowski con 24 tantos, quedando a solo uno de Kiebling del Leverkuses, top scorer de la Bundesliga.

Parecía que la hegemonía y la sensación que provocó el Dortmund de Klopp en Alemania, se estaba diluyendo. Pero nada mas lejano a esa senssación, ya que trasladó toda esa fuerza y todo ese fútbol al ámbito Europeo, siendo finalista de la Uefa Champions League y dejando a varios pesos pesados del olimpo continental. En la fase de grupos e integrando el denominado grupo de la muerte, junto a Real Madrid, Ajax y Manchester City, se llevó el primer puesto con cierta comodidad, mostrando el mejor fútbol de la competencia, y brindando partidos para el recuerdo. La seguidilla de resultados fue la siguiente:

18/9/12 1-0 vs Ajax ( Dortmund)
3/10/12 1-1 vs Manchester City (Manchester)
24/10/12 2-1 vs Real Madrid ( Dortmund )
6/11/12 2-2 vs Real Madrid ( Madrid)
21/11/12 4-1 vs Ajax ( Amsterdam)
4/12/12 1-0 vs Manchester City ( Dortmund)

En octavos de final eliminó al Shaktar Ucraniano, con un global de 5-2. Pero seguramente el partido que forjó el paso hacia la final fue el disputado en el Signal Iduna Park, frente al Malaga de Pellegrini. Luego de un 0-0 disputado en España, la llave estaba abierta. Fue en este histórico encuentro en el que a falta de un par de minutos para finalizar el match el Malaga ganaba 2-1, pasando a semifinales, cuando salió a relucir la garra y el corazón del equipo de Klopp, con dos goles en 3 minutos en un final apasionante, el Dortmund lo daba vuelta y obtenía el pasaje a las semis, en un estadio que hervía de pasión por semejante definición.

Luego vendría el Real Madrid a quién le dio una lección de fútbol en Alemania, goleando 4-1, y clasificando a la final en Madrid, con algún sobresalto en el final, perdiendo 2-0 en el Bernabeú.

En el verde césped, y mientras los jugadores del Bayern festejaban la obtención de la Champions, Klopp saludó uno por uno a sus dirigidos, y los instó a formarse en fila, agradeciendo el apoyo de esa multitud amarilla, que asaltó Wembley en busca de un sueño. Su mirada perdida, evidenciaba dolor, pero también unas tremendas ganas de que el fútbol le vuelva a dar otra oportunidad, como dijo apenas terminado el partido:

"Volveremos a una final, quizá no a Wembley, pero lo intentaremos, eso es lo que les he dicho a mis jugadores"

No nos queda otra cosa, que creer en que va a ser así.
Bienvenido Señor Klopp, ud ya está en la historia.